En Morón, municipio de la provincia de Ciego de Ávila, una población cansada de la falta de libertades civiles y de la escasez extrema de alimentos y productos básicos para sobrevivir tomó una sede del Partido Comunista. Los manifestantes incendiaron el mobiliario al grito de: “No queremos electricidad, queremos libertad.”

Mientras en Cuba la consigna era nítida, algunos medios checos que informaron sobre los hechos optaron por otro enfoque. Presentaron las protestas principalmente como una reacción a los apagones y a la crisis energética.

Los hechos que quedaron fuera del relato

Ese encuadre cambia el sentido del acontecimiento. Reduce una protesta política contra el sistema a una simple queja por servicios básicos. El resultado es un relato incompleto de lo ocurrido en la calle.

Según reportes de medios independientes, un adolescente habría recibido un disparo en una pierna durante los disturbios y fue trasladado a un hospital. Al mismo tiempo, al menos cinco personas fueron detenidas tras la protesta. Ninguno de estos hechos ha sido mencionado por la prensa checa, que ha preferido centrarse en los daños materiales y en la versión oficial difundida por las autoridades cubanas.

Silencio a cambio de comercio

Durante más de sesenta y cinco años Europa ha mantenido relaciones políticas, diplomáticas y comerciales con la dictadura más longeva del hemisferio norte. Mientras en Bruselas se invocan los derechos humanos como principio rector de la política exterior, el comercio con La Habana nunca se ha detenido. El tabaco y el ron cubanos circulan con normalidad por los mercados europeos. Lo que rara vez se menciona es la otra cara de ese intercambio: un país donde gran parte de la población vive entre apagones, escasez y la imposibilidad de cubrir necesidades básicas

El anhelo de libertad como guía

En los videos difundidos desde Morón se escucha con claridad a los manifestantes gritar “libertad” mientras avanzan por las calles de la ciudad y se concentran frente a la sede del Partido Comunista. Algunos corean consignas contra el régimen y contra el sistema político que gobierna la isla desde hace más de seis décadas.
La protesta terminó con la irrupción de un grupo de manifestantes en la sede municipal del partido, de donde sacaron muebles y documentos para quemarlos en la calle.

El papel de la prensa checa

Cuando la noticia llegó a la prensa checa, sin embargo, el relato adoptó otro tono. El medio público Český rozhlas, a través de su portal iROZHLAS, tituló la información poniendo el acento en la falta de alimentos, medicinas y electricidad. El grito de libertad, central en las imágenes difundidas desde la ciudad, aparece relegado a una referencia secundaria o desaparece del titular.

Encuadre perverso

El patrón de la prensa checa es evidente. Este suceso se describe como un estallido social provocado por la escasez y no como una protesta política contra el sistema de partido único.
Este tipo de encuadre se ha repetido durante décadas.Buena parte de los artículos se elaboran a partir de despachos de agencias internacionales. Sin embargo, cada redacción decide qué destacar en el titular y qué relegar a una línea secundaria. En ese proceso el grito de libertad se diluye por decisión editorial.

El resultado es un cambio de sentido de lo que realmente piden los cubanos. Una protesta política contra el régimen termina convertida por estos medios checos en un disturbio provocado por la falta de electricidad.

Comercio con una tiranía

Europa y Cuba: comercio con una dictadura
A lo largo de seis décadas, la relación entre Europa y Cuba ha combinado discursos sobre derechos humanos con una práctica constante de cooperación y comercio. La Unión Europea figura entre los principales socios económicos de la isla y uno de los destinos más importantes para sus exportaciones.
Productos emblemáticos como el tabaco y el ron cubanos se venden sin dificultad en los mercados europeos. A ello se suman inversiones y proyectos vinculados al turismo, uno de los sectores más importantes de la economía cubana.
El vínculo quedó formalizado en 2016 con la firma del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre la Unión Europea y Cuba, que regula las relaciones diplomáticas y económicas entre ambas partes.

Europa legítima al régimen

La contradicción es visible. Mientras las instituciones europeas afirman promover los derechos humanos en la isla, el intercambio económico con el régimen cubano se ha mantenido constante durante décadas.
En ese contexto, las protestas que periódicamente sacuden el país revelan una realidad que rara vez aparece en el centro del relato europeo: una sociedad marcada por la escasez, los apagones y la ausencia de libertades civiles.
Europa continúa comerciando con La Habana.
Los cubanos continúan saliendo a la calle.

La dictadura más longeva del hemisferio norte

Desde 1959 Cuba vive bajo un sistema político de partido único que no permite elecciones libres ni alternancia en el poder. Más de seis décadas después, la estructura política surgida de la revolución sigue controlando el país.
Esa duración convierte al régimen cubano en la dictadura más longeva del hemisferio norte. Varias generaciones de cubanos han vivido bajo un sistema que restringe libertades civiles básicas como la libertad de expresión, de asociación y el pluralismo político.
Las protestas que aparecen periódicamente en Cuba desde el Maleconazo de 1994, pasando por las manifestaciones del 11 de julio de 2021, hasta las recientes protestas en Morón, muestran que el descontento social no es un fenómeno nuevo.
Cada vez que los cubanos salen a la calle ocurre el mismo fenómeno. Los manifestantes piden libertad. Pero en muchos titulares internacionales la protesta termina presentada como una simple reacción a la crisis económica o a los apagones.
La consigna principal y la gran motivación de las protestas vuelve a quedar fuera del centro del relato,la palabra,
Libertad.

Un acto de extrema valentía opacado por conveniencia editorial

En un sistema comunista militarizado, salir a la calle a protestar es un acto de extrema valentía. A lo largo de décadas, muchos cubanos han sido detenidos, golpeados o incluso han perdido la vida simplemente por pedir libertad. Sin embargo, mientras el pueblo cubano asume ese riesgo, algunos medios europeos ,y en particular la prensa checa, minimizan, omiten o distorsionan la verdadera naturaleza de esas protestas. En su relato, la demanda de libertad desaparece y es reemplazada por una explicación más cómoda: la escasez o los problemas de servicios básicos.
Pero en las calles de Cuba la consigna no deja lugar a dudas. La razón por la que los cubanos salen a protestar sigue siendo la misma que ha marcado la historia del país durante más de seis décadas: libertad.

Por cronicasexilio

Journalist and human rights defender. Currently in exile in Europe, where I continue to denounce discrimination, racism, and the rise of neo-Nazism. In this space, I share chronicles, investigations, and reflections from the perspective of resistance.

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