Primer plano del periodista independiente cubano Mario Hechavarría Driggs, conocido como “Mayito”, trabajando desde su casa en La Habana en 2018.Mario Hechavarría Driggs (“Mayito”), periodista independiente cubano, trabajando desde su casa en La Habana, que también fue su redacción. 2018.

Tres meses antes de su sospechosa muerte,Hechavarría Driggs había sido amenazado por la Seguridad del Estado

El próximo 11 de noviembre se cumplirá un aniversario más de la muerte de un cubano digno que supo escribir sin miedo y denunciar valientemente lo que pasaba en Cuba durante más de dos décadas. En noviembre de 2018 falleció en La Habana el periodista independiente Mario Hechavarría Driggs, conocido como “Mayito”. Esas más de dos décadas dedicadas al periodismo crítico lo convirtieron en blanco de la policía política cubana.

Preludio

El periodista independiente cubano Mario Hechavarría Driggs (“Mayito”) frente al agente de la Policía Nacional Revolucionaria que, por órdenes de la Seguridad del Estado, lo detuvo el 7 de mayo de 2018 en La Habana Vieja y lo condujo al “Punto 30”, unidad de la Seguridad del Estado.
El periodista independiente cubano Mario Hechavarría Driggs (“Mayito”) fue detenido por este mismo agente de la Policía Nacional Revolucionaria, por órdenes de la Seguridad del Estado, en La Habana Vieja, el 7 de mayo de 2018.

El 7 de mayo de 2018, Mario Hechavarría Driggs fue arrestado al salir de la Iglesia de San Francisco, en La Habana Vieja. La orden era impedir que “contrarrevolucionarios peligrosos” coincidieran con la visita oficial de Miguel Díaz-Canel al Capitolio. Fue conducido esposado al “Punto 30”, una unidad policial de la Seguridad del Estado, donde lo encerraron junto a otros opositores. Aquella detención marcó una de las primeras señales del aumento del hostigamiento contra él ese año, ya bajo el nuevo mandato presidencial.

Mayito retrata al nuevo tirano

En su crónica del 3 de julio de 2018, titulada “Un verdugo de rostro agradable para una represión inusitada”, Mayito analizó sin rodeos la figura de Miguel Díaz-Canel, recién nombrado presidente de Cuba. Mientras el régimen intentaba presentar una imagen de cambio y continuidad “renovadora”, él escribió una frase que resume mejor que cualquier análisis político lo que en realidad estaba ocurriendo:

“Tutelado por Raúl Castro, no importa cuánto rejuvenecimiento aporte la nueva combinación de garrote y sonrisa…”

Con esa línea, Hechavarría Driggs dejó claro que no compraba la narrativa del “cambio”. Que el nuevo rostro del poder no era más que una máscara para un aparato represivo intacto. La crónica fue publicada menos de un mes antes de que la Seguridad del Estado lo interrogara y lo amenazara personalmente con prisión si continuaba escribiendo.

Esa crítica abierta, bien argumentada y sin miedo, pudo haber sido uno de los detonantes que aceleraron la represalia en su contra. No solo expuso al nuevo tirano: expuso el engaño sistemático con que el régimen busca justificar la represión mientras vende reformas que no llegaran. En ese mismo mes de julio poco después había sido interrogado y amenazado por un oficial de la seguridad del Estado, posiblemente en represalia a esta crónica de denuncia sobre el nuevo mandatario comunista Miguel Diaz Canel.

Citación y amenazas

Mario Hechavarría Driggs fue citado a la unidad policial de Cuba y Chacón, conocida como “el Punto 30”. Allí, el agente identificado como Ranfiel, de la Sección 21 —encargada de vigilar a disidentes y periodistas independientes— le advirtió que, si seguía escribiendo sobre derechos humanos, sería encarcelado. Él mismo narró el hecho en su blog La Santanilla bajo el título “Prohibido hablar sobre Derechos Humanos”.

Su Última crónica

En su último artículo, publicado en septiembre del mismo año y titulado El silencio artístico de los corderos, Mario Hechavarría Driggs denunció la represión contra artistas por el Decreto Ley 349. Este artículo, considerado por muchos como una especie de ley mordaza cultural, permitía al Estado censurar, multar o prohibir cualquier manifestación artística que no estuviera autorizada por instituciones oficiales. Mayito cuestionó abiertamente el silencio cómplice de muchos creadores, la pasividad institucional y el uso del poder para imponer el control ideológico sobre el arte.

Detonante

A pesar de las amenazas, continuó escribiendo. En ella criticó directamente al Ministerio de Cultura, a la prensa oficialista y al silencio de muchos artistas ante la legislación represiva. Usó nombres reales y expuso hechos concretos. Muchos de sus colegas creen que ese fue el detonante que colmó la paciencia de la policía política.

Su solidaridad

Mario se graduó de un curso de periodismo auspiciado por la Universidad Internacional de la Florida. Su trabajo apareció en medios de prensas independientes como Hablemos Press, Radio Martí y en su blog personal La Santanilla. No tenía formación universitaria oficial, pero su ética y compromiso lo situaron entre los reporteros más activos, humanos y coherentes del periodismo independiente cubano.

Además de reportero, era padre y esposo. Vivía en La Habana y era conocido por su carácter sociable, su dulzura y una alegría contagiosa. Era descrito como un buen vecino, siempre dispuesto a ayudar. Quienes lo conocieron lo recuerdan como una persona humilde, clara y firme en sus ideas.

En 2018 también denunció el hostigamiento a otros periodistas, entre ellos el uruguayo Fernando Ravsberg. Se solidarizó con él y con otros colegas —cubanos y extranjeros— que eran presionados por el régimen. Fue una de las pocas voces que se atrevió a hacerlo sin respaldo institucional. Muchos creen que esa lealtad hacia otros periodistas perseguidos también contribuyó a acelerar su final.

Una colega cercana —amiga que compartió con él aulas, calles y oficio— no cree que su muerte haya sido natural. Cree que hubo factores externos que la precipitaron. Cree que se dejó morir al periodista como una forma más de castigo silencioso. Y que ese mismo silencio fue parte de la represalia.

La muerte de Mario Hechavarría Driggs fue una pérdida enorme para el periodismo independiente cubano. Su estilo y su manera de escribir lo colocan en el podio más alto del periodismo comprometido con los derechos humanos, que él sabía —y denunciaba— que se violaban de forma sistemática en Cuba. Su pluma estuvo siempre al servicio de los cubanos de a pie, de los que no tienen voz.

Solo algunos medios independientes recogieron el hecho, que sembró temor e incertidumbre en la sociedad civil cubana. Muchos pensaron, con razón, que la policía política estaba implicada, ya fuera por omisión médica o por decisión política de alto nivel en el Departamento de la Seguridad del Estado (DSE).

Posible implicación de la DSE en la muerte de Mario Hechavarría Driggs

No se reportaron partes médicos oficiales tras su muerte. Aunque tenía algunos achaques, personas cercanas, amigos y colegas que trabajaron junto a él, aseguran que no estaba gravemente enfermo ni en condiciones críticas. Su muerte fue repentina y llena de sospechas, porque no se realizaron investigaciones públicas, no se publicó la causa de su muerte. Ningún medio estatal reportó el fallecimiento.

Epílogo

Su muerte no tuvo titulares. Pero no los necesitó.
Su amor por la causa del periodismo libre y su fe en ver a Cuba libre eran su mantra, su escudo y su fe.
Descansa en paz, amigo, colega, hermano.

Primer plano del periodista cubano Mario Hechavarría Driggs (“Mayito”) en una plaza de La Habana, sosteniendo un halcón joven con la mano izquierda. Su amor por los animales reflejaba su naturaleza humana y sensible.
Mario Hechavarría Driggs (“Mayito”), periodista independiente cubano, en una plaza de La Habana, sosteniendo un halcón joven. Amaba los animales y encontraba en ellos la serenidad que le negaba la vida bajo la vigilancia constante.

Por cronicasexilio

Journalist and human rights defender. Currently in exile in Europe, where I continue to denounce discrimination, racism, and the rise of neo-Nazism. In this space, I share chronicles, investigations, and reflections from the perspective of resistance.

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